2 de octubre de 2016

H. INTERACTIVA - EL NUEVO AMANECER

Esta mañana Irene y yo hemos hablado tendidamente sobre David, le he explicado todo lo que me preocupa sobre él pero se ha obsesionado con la idea de que abandonarlo sería como si lo enviáramos a la muerte y se ha negado profundamente a separarnos de él. No entiende que una persona sin ningún tipo de experiencia en el exterior es un gran peligro para aquellos que le rodean, he llegado a la idea de abandonarlo en el momento que Irene no pueda evitarlo, aunque sea una decisión difícil es lo mejor que puedo hacer por nosotros.
Recuerdo hace meses cuando conocí a un grupo que había vivido al raso en la montaña por 3 meses, eso si en plena ciudad durarón apenas un par de días, desde la ventana del piso donde me encontraba vi como uno de ellos, un chico joven, intento encararse con un par de bandidos que solo le hubieran quitado la escasa comida que llevaba, pobre imbécil, le metieron un par de disparos y cuando el grupo volvió a ver que pasaba ni siquiera les dejaron hablar, los fusilarón en el momento que cruzaron la esquina, encima me tocó quedarme en aquel piso aislado por una semana entera debido a que el ruido había atraido a demasiados infectados como para salir.
Hablando de infectados he podido observar que algunas noches, cuando la luna ilumina lo suficiente como para ver lo que ocurre en la oscuridad, algunos de ellos se acercan a otros silenciosos y muertos y de alguna manera tras estar un tiempo uno delante del otro inmoviles comienzan a avanzar juntos, dios sabe a dónde. Es algo que por ahora no me preocupa pero quizás es de esta manera como se forman las grandes hordas que hay dispersas por la ciudad. De alguna manera es increíble el mundo que les rodea tan silencioso y imperturbable que hace que me estremezca con solo pensarlo, que secretos ocultará la noche a la vista de aquellos que aún vivimos...§

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